LOS BALNEARIOS, ÚNICOS EN SUDAMÉRICA
Certificado IRAM para arenas de Gesell
Sus paradores tienen acceso para discapacitados, cloacas y agua corriente, y cumplen pautas ambientales. Así lograron adherir a la norma internacional.
Esa chica que ahora toma sol a orillas del mar con las piernas extendidas entre dos sillas y mira a cámara para la foto que ilustra esta nota no sabe que descansa sobre playas de alto nivel. A la vanguardia de las innovaciones turísticas, los dueños de los balnearios de Villa Gesell se adelantaron a sus pares de otras ciudades, reformularon las construcciones de cada parador, aplicaron políticas de cuidado del medio ambiente y certificaron normas IRAM de calidad, algo inédito en Sudamérica.
El que picó en punta, el primero en reunir todos los requisitos de calidad, fue Marcelo Sasturión, dueño del balneario Noctiluca. “Llegué al negocio en 2006 y la certificación me abrió un montón de puertas, pero sobre todo conseguí fidelidad de clientes, que, cuando conocen mis instalaciones y la playa que tenemos, me reservan para el año que viene”, explica. El Noctiluca es un ejemplo de gestión: 98 carpas ordenadas prolijamente, accesibilidad para discapacitados, parador impecable con cocina a la vista de los veraneantes, cloacas, agua corriente y construcción de madera, sobre pilotes, a dos metros del piso, que permite que la duna trabaje naturalmente, sin impacto ambiental.
“Ahora proyecto hacer un evento para discapacitados y estoy incorporando nuevas normas de seguridad alimentaria”, explica Sasturión, que desembarcó en el negocio playero en 2006 con la idea de copiar las normas de calidad de las playas europeas, que se identifican con el logo de una bandera azul.
En el año 2006, la municipalidad de Villa Gesell, una localidad elegida por la clase media del conurbano bonaerense, hoy con ocupación casi total, encaró una recuperación integral del frente costero. Se les solicitó a los dueños de las concesiones de cada balneario que demolieran los paradores de hormigón y concreto y levantaran otros siguiendo parámetros de cuidado ambiental. Simultáneamente, se anuló la avenida costanera y se construyó una rambla peatonal de madera, elevada, para darle espacio al médano nativo. Los resultados fueron evidentes: al poco tiempo se habían recuperado varios metros de playa.
“No existen antecedentes de este tipo”, explica a Crítica de la Argentina el presidente de la Cámara de Concesionarios de Playas y dueño del balneario Fredda, Alejandro Fresone. “Hasta ahora, sólo habían certificado dos balnearios de río, en Entre Ríos, pero nada más. Esto tiene que ver con cumplir ciertas directrices de la Secretaría de Turismo y normas internacionales de calidad. Además de pagar el trámite, desde ya”, detalla. “Se reconvirtieron veinticinco unidades y falta reciclar otras trece. Todas las reformuladas están en condiciones de certificar calidad IRAM como Noctiluca”, explica Fresone.
La norma IRAM que certifica la calidad balnearia es la 42.100. “Se hace mucho hincapié en el recurso humano”, explica Sasturión, mientras el Noctiluca está a pleno y sus empleados van y vienen atendiendo al público y manteniendo una limpieza casi extrema. “Me ocupo de que los chicos entiendan que debemos atender bien a la gente. Y después, claro, mucho ahorro de energía y recursos”, dice. |