Al haber oxígeno se formó la capa de ozono y la vida se tornó aeróbica. A partir de eso empezó a evolucionar y diversificarse la vida".
A medida que la Tierra se volvió más estable, los estromatolitos fueron desapareciendo. "Todos son fósiles: forman montañas, por todos lados -los hay en el Valle de la Luna-; son como piedras con capas", describe la bióloga. En muy pocos lugares del mundo existen estromatolitos vivos, por lo general en ambientes marinos o salados: Yellowstone (EE. UU.), Australia, México, Chile (salar de Llamara, cerca de Iquique).
Esta es la primera vez que se encuentran estromatolitos vivos en altura. "Se dieron condiciones muy parecidas a la Tierra primitiva como para que vuelvan a aparecer: bajo aporte de nutrientes, ambiente desértico, mucha sal, alta radiación UV, y la presencia de carbonato de calcio, para que se formen las piedras", precisa Farías.
Este descubrimiento abre una puerta al estudio de la vida en otros planetas: "Si se piensa que en Marte hubo algún tipo de vida, el lugar más parecido en la Tierra es el desierto de Atacama y la Puna", observa la científica. De hecho, el Departamento de Astrobiología de la NASA ha invitado al LIMLA a trabajar en conjunto.
Si bien los integrantes del equipo han hecho varias publicaciones, esta vez los primeros en enterarse fueron los 140 habitantes de Tolar Grande. Antes de la expedición de febrero, Farías se lo comunicó al intendente y al cacique, y realizaron la correspondiente ofrenda a la Pachamama. Tras el hallazgo, los científicos se lo comunicaron al pueblo y, de inmediato, a las autoridades salteñas, para pedirles que protejan estos ecosistemas.
Seis horas de viaje hay hasta Tolar Grande y tres más hasta Socompa, en medio de paisajes magníficos. Farías aspira a que el hecho de conocer que allí existen ecosistemas primitivos le da un valor agregado al potencial turístico, a ser aprovechado por los lugareños, quienes deberían ser formados como guías. Esas magníficas lagunas tienen otro atractivo: la bióloga nunca imaginó que su bautismo de buceo en el Arrecife de Coral, siendo turista, le serviría para sumergirse -trabajosamente, a causa de la sal- en un ojo de mar a 3.600 metros de altura.
7:24 04/09/2009
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